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Löwenbräu es una de las cerveceras clásicas de la ciudad de Munich, no en vano llevan seis siglos elaborando cerveza, además se trata de una de las seis marcas oficiales que patrocinan el Oktoberfest. Este ejemplar, corresponde a un estilo netamente germano, se trata de esas recetas que terminan en -ator, las denominadas"doppelbock", versiones más fuertes que las "bock" clásicas, con un punto de alcohol más elevado y que en su día las consumían los frailes como "pan líquido" en sus dietas.
De tonalidad marrón, oscura, con brillos cobrizos, con una generosa corona de espuma ocre, compacta, y de mediana resistencia. La carbonatación es de fuerza limitada y la burbuja de pequeñas dimensiones.
Se percibe el dulzor que incorpora la malta, con repuntes tostados muy agradables, rico caramelos, sutiles apuntes cafetosos, recuerdos de frutas maduras y trazas de frutos secos. Una fragancia inconfundible. 7,6% Alc.
Leffe Brune es una auténtica cerveza de abadía. Tanto su profundidad, de color marrón oscuro y sabor ligeramente dulce se pueden atribuir al uso de la malta tostada oscura, por lo que cada sorbo es tan excepcional como el último.
La Leffe Brune es una cerveza de alta fermentación, de espuma beige, abundante y acuosa, de color oscuro. Su aroma es suave frutal, quizás algo tostado. El sabor es un poco plano, aunque se siente notoriamente la levadura. Buen cuerpo, deja un amargor notable. Bastante malta, aparece algo ácido de la levadura.
Destaca por su color oscuro pero bastante traslucido, y su espuma blanca que desaparece rápidamente. Al olfato es suave, con leve olor dulce afrutado. En el sabor destacan los tostados, con toques ácidos y amargos, un poco de caramelo y un leve regusto a alcohol, pero que se desvanecen rápidamente.
6,5% Alc
Cerveza belga muy peculiar y con gran tradición. De color anaranjado y abundante espuma blanca, el aroma es intenso, destacando tostados, cereales y un toque afrutado. En ella podemos encontrar multitud de sabores, todos ellos bien balanceados, que crean un sabor completo. No hay mejor manera de disfrutar de esta cerveza que en su copa tan peculiar que necesita de un soporte para mantenerse. Una copa que causa admiración a los que la ven y aprecian por su originalidad. El vaso, aparentemente, se originó en los días de los carromatos antiguos. Los viajeros a menudo debían parar en posadas para descansar; pero estos cocheros a menudo tenían que quedarse con el correo que portaban o sus caballos; y ya que las tazas y copas comunes no eran prácticas para los guantes de monta de caballo, y gracias a las iniciativas de los mesoneros, nació el vaso de Kwak.
8,4% Alc